GARA, 31/03/99

      Editoriala: ETA reafirma su apuesta por la sociedad vasca

      Con la entrevista a ETA, ETB ofreció a la sociedad una nueva aportación para que cada cual tenga todos los elementos posibles a la hora de realizar sus propios análisis sobre el actual momento político. En este sentido, resulta decepcionante que PP y PSOE hayan criticado el programa de la televisión pública, lo que da a entender que siguen sin admitir la mayoría de edad de la ciudadanía vasca.

      ETA suele hablar pocas veces y, cuando lo hace, ofrece un mensaje denso que exige habitualmente ser conocido en su integridad y evaluado con cierto detenimiento. Sin embargo, quizá por las exigencias de ciertos modos de hacer periodismo y, sobre todo, por algunas formas de hacer política, muchos portavoces hacen declaraciones llenas de sal gruesa a bote pronto, en base a cuatro frases entresacadas y unos clichés que no han cambiado en los últimos años. Dada la importancia de las cuestiones tratadas, sería preciso exigirles mayor responsabilidad.

      Pero aunque ETA hable poco, de ETA suele hablarse mucho, incluso sobre lo que supuestamente va a hacer o decir la organización armada, o de cuál es su situación interna. Si a la mala fe con la que actúan quienes mienten a sabiendas para condicionar un proceso, se suma la irresponsabilidad de quienes elevan a la categoría de verdad lo que, en el mejor de los casos, no es sino su deseo personal, se da lugar a situaciones de ansiedad en las que una realidad positiva e ilusionante se pretende transmitir finalmente como una decepción. Porque lo primero que cabe valorar de lo dicho por ETA es que en medio de la ofensiva represiva desatada por Madrid y París, que va mucho más allá de lo admisible en un Estado de Derecho, y ante el cadáver de un compañero que aseguran que ha sido asesinado, sigue manteniendo su tregua indefinida. Algo a lo que, quizá por asumido, no se le da valor suficiente. ETA evidencia que vuelve a poner el conjunto del proceso por encima de sus vicisitudes como organización.

      Uno de los aspectos más comentado de la entrevista ha sido el relativo a la kale borroka. En este, como en otros aspectos, también es necesario hacer una lectura sosegada del discurso de ETA, teniendo en cuenta que se trata de una organización armada con varias décadas de existencia. En las respuestas se observa que, como tal organización armada, ETA entiende que todas las formas de lucha son lícitas, pero añade que éstas deben adecuarse al análisis que se hace de cada momento político. Además, destaca que en la situación actual ven necesaria la lucha popular, pero afirma explícitamente que otra cosa es en qué se concreta. Lo que sí especifica es que determinado tipo de lucha, la armada, le corresponde a ETA. Estas palabras no pueden ser interpretadas al margen del discurso general que mantiene la izquierda abertzale y que Arnaldo Otegi reiteró ayer afirmando que "la agresión que está sufriendo nuestro país es de tal calibre que la respuesta más contundente, la más eficaz, es aquella que se ha articulado a través de los partidos y sindicatos" con las últimas iniciativas de los firmantes de Lizarra.

      Por lo demás, hay pocas novedades en las declaraciones de los dos miembros de la dirección de ETA sobre lo expresado en los últimos comunicados. ETA sigue apostando por que sea la sociedad vasca, en toda su amplitud, con toda su pluralidad, la que determine el futuro de Euskal Herria sobre unas bases enteramente democráticas y sin injerencias externas. Y sigue confiando en que los obstáculos que los estados francés y español le pongan en el camino a ese proceso democrático no exijan en ningún caso la vuelta a la lucha armada. La apuesta de ETA por las fuerzas políticas, sindicales y sociales es tan clara que ni siquiera se siente interlocutora ante el Gobierno español, aunque, si ése es el problema, insiste en que Madrid sabe que ETA tiene la mano tendida.

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